¿Se puede acabar con la burocracia por decreto? Lo que plantea “Tranca Cero”

Menos filas, más digitalización es lo que propone el decreto “Tranca Cero”.

Redacción | Pulso Empresarial

El Gobierno ha puesto en marcha una nueva apuesta para enfrentar uno de los problemas más persistentes del aparato público: la burocracia. A través del Decreto Supremo 5595, se crea el programa “Tranca Cero”, una política nacional orientada a simplificar trámites, reducir requisitos innecesarios y modernizar la gestión estatal.

La iniciativa introduce herramientas clave como un Catálogo Nacional de Trámites obligatorio, la digitalización progresiva de servicios, un sistema ciudadano denominado “Reporta tu Tranca” y un ranking de instituciones según su nivel de simplificación. Además, establece un principio central y es que ningún trámite puede exigirse si no está registrado oficialmente, una medida que apunta a frenar abusos administrativos.

En esencia, el decreto busca transformar el funcionamiento del Estado boliviano, pasando de un modelo percibido como lento y restrictivo hacia uno más ágil, transparente y orientado a facilitar tanto la actividad económica como el acceso a servicios públicos.

Luces: avances en simplificación y control ciudadano

Entre los aspectos positivos, el economista Fernando Romero destaca la eliminación formal de trámites innecesarios. El Catálogo Nacional obliga a que solo existan procesos registrados, lo que puede reducir la discrecionalidad y limitar espacios de corrupción administrativa.

A esto se suma la digitalización e interoperabilidad, que apunta a reducir tiempos, costos y el contacto directo con funcionarios, considerado un factor clave para disminuir prácticas irregulares. En esa misma línea, el sistema “Reporta tu Tranca” introduce un mecanismo innovador de control ciudadano, permitiendo identificar obstáculos burocráticos en tiempo real.

Sombras: centralismo y falta de reformas estructurales

Sin embargo, Romero dice que el programa también enfrenta críticas importantes. Uno de los principales cuestionamientos es su alto nivel de centralismo, ya que depende en gran medida del nivel central del Estado, lo que podría generar nuevos cuellos de botella tanto políticos como operativos.

Además, el decreto no aborda de forma directa uno de los problemas estructurales de la burocracia que es el tamaño y la organización del empleo público. La ausencia de medidas para reducir duplicidades o racionalizar funciones limita su alcance.

A esto se suma la falta de incentivos y sanciones claras. Sin mecanismos efectivos que premien la simplificación o castiguen el incumplimiento, existe el riesgo de que la implementación quede solo en intenciones.

¿Puede realmente reducir la burocracia?

El DS 5595 tiene el potencial de generar avances concretos. Introduce reglas claras —“si no está en el catálogo, no existe”—, elimina requisitos innecesarios y promueve la digitalización, un elemento clave para mejorar la eficiencia estatal. Además, el ranking institucional podría generar presión reputacional para impulsar cambios.

No obstante, Romero señala que su impacto podría ser limitado si no se abordan las causas estructurales de la burocracia en Bolivia: la superposición institucional, la cultura administrativa defensiva, la corrupción y el tamaño del aparato estatal. Paradójicamente, su implementación dependerá de la misma estructura burocrática que busca reformar.

El desafío pendiente: reformas profundas

Desde una perspectiva técnica, “Tranca Cero” es una herramienta bien diseñada, alineada con buenas prácticas internacionales, pero insuficiente por sí sola para lograr una transformación sostenible.

Romero plantea que debería complementarse con medidas más profundas, como una regla de eliminación obligatoria de trámites (por cada nuevo proceso, eliminar dos), una auditoría nacional con metas vinculantes, una reforma del empleo público y una digitalización integral con interoperabilidad obligatoria entre instituciones.

Asimismo, propone incorporar sistemas de sanciones e incentivos claros, así como articular el programa con entidades de control para enfrentar directamente la corrupción administrativa, un fenómeno que muchas veces se alimenta de la propia burocracia.

Un primer paso en un problema de largo plazo

El DS 5595 marca un avance en la dirección correcta, pero no resuelve por sí solo un problema estructural de décadas. Romero afirma que desburocratizar el Estado implica un proceso de largo plazo que requiere no solo normas, sino también voluntad política, reformas institucionales y cambios culturales.

En ese contexto, “Tranca Cero” aparece como un punto de partida. Su verdadero impacto dependerá de si logra evolucionar de una política bien intencionada a una transformación real del funcionamiento del Estado boliviano.

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