En el Día Mundial del Emprendimiento Femenino, 3 emprendedoras cuentan sus experiencias

(Foto: AMN La Paz)

Sandra Arias / Pulso Empresarial

¿Quieres emprender, pero sientes miedo? ¿Ya tienes un negocio propio, pero en algún momento te tropezaste con la falta de apoyo y hasta “zancadillas” de otras emprendedoras? ¿Te sientes agobiada porque además de luchar por tu emprendimiento, debes atender el hogar y los hijos? Pues no estás sola porque esas son algunas de las varias trabas que tienen que enfrentar las mujeres a la hora de iniciar un negocio propio según Jimena Montero, especialista en Comunicación Estratégica y propietaria de Glow; Luz Mary Zelaya, presidenta de la Cámara de la Pequeña Industria y Artesanía (Cadepia) de Cochabamba y Carola Mendivil, creadora de NAHU Cosmética Artesanal y fundadora del grupo de emprendedoras Mujeres Cactus, quienes cuentan parte de sus experiencias en ocasión del Día Mundial del Emprendimiento Femenino. Pese a las adversidades, las tres coinciden en que son las mujeres las que resisten más ante la adversidad, luchan por su emprendimiento y tienen más brío.

La conmemoración de Día Mundial del Emprendimiento Femenino, cada 19 de noviembre, es una iniciativa de Naciones Unidas y se celebra en al menos 100 países. Tiene como finalidad, entre otras, visibilizar el rol de la mujer en la economía y la persistente brecha salarial entre hombres y mujeres.

Muchas mujeres son excluidas de la fuerza laboral formal en América Latina y el Caribe, eso las empuja a convertirse en emprendedoras y microempresarias dentro de la economía informal, sin facilidades de acceso a capital, recursos y oportunidades de mercado. Según BID Invest, miembro del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID), estudios recientes señalan que 23% de las pequeñas empresas y 9% de las grandes empresas en la región están dirigidas por mujeres. Además, entre el 55 y el 91% de las mujeres empresarias operan informalmente. Es precisamente esta informalidad la que incrementa los desafíos para las mujeres empresarias.

¿Por qué es importante el emprendimiento femenino? BID Invest afirma que las mujeres empresarias o emprendedoras generalmente contratan a otras mujeres. Eso significa que cuando la mujer tiene acceso a empleos e ingresos dignos, mejora su calidad de vida y eso surte un efecto dominó sobre la calidad de vida de sus familias y la de su comunidad.

Los retos formales para las emprendedoras son varios, como los requisitos de garantía, falta de redes de negocios, nuevos mercados y otros, pero también hay trabas mentales y sociales.

La mente juega malas pasadas

Jimena Montero, propietaria de Glow Comunicación Estratégica y cuya empresa ofrece entre sus servicios entrenamiento para emprendedores, afirma que el obstáculo número uno que encontró (y sintió en carne propia al iniciar su empresa) es la mente.

“Empiezas a decirte a ti misma: es muy difícil, es muy complicado, tal vez no pueda, tengo miedo, no lo voy a lograr y estos pensamientos te paralizan porque tu cuerpo escucha a tu mente. Si escuchas tus miedos hallarás frenos; si cambias tu forma de pensar, hallarás soluciones”.

Jimena Montero, gerente general de Glow Comunicación Estratégica.

Sobre las diferencias entre emprendedores hombres y mujeres, cuenta que en su experiencia laboral encontró que son los varones los que vencen más rápido los temores iniciales, pero en el camino se cansan más pronto. Mientras que las mujeres tienen más miedo, pero una vez que lo vencen son más persistentes, también son las que se animan a emprender a partir de iniciativas pequeñas y tienen la capacidad de convertirlas luego en grandes negocios.

Montero recomienda tanto a hombres como a mujeres que, para emprender, es preciso informarse y formarse. Considera que si bien hay organizaciones que brindan apoyo financiero, es preciso trabajar en habilidades personales, reeducar la mente, capacitarse en contabilidad, ventas y en todo lo que pueda ayudar a acelerar el negocio porque la clave del éxito está en el entrenamiento.

Desconfianza y sabotaje

La presidenta de Cadepia Cochabamba, Luz Mary Zelaya, una emprendedora con varios años de experiencia, dice que hacer negocios propios siempre fue complicado para las mujeres y lo sigue siendo porque las personas no creen en la capacidad de las mujeres para llevar una empresa.

“No confían en que una mujer pueda hacerlo, sigue presente la idea de que debe ser un hombre el que lo dirija”.

Luz Mary Zelaya, presidenta de la Cámara de la Pequeña Industria y Artesanía.

Pero ve otro obstáculo quizás más dañino y es la envidia entre mujeres, que cuando ven que otra mujer tiene un negocio exitoso no lo apoyan y, a veces, hasta lo sabotean. Recordó una experiencia muy dura que vivió hace unos 15 años, cuando una juez de familia avaló una acusación de abandono de hogar en su contra por salir a trabajar fuera de casa. “Afortunadamente, eso ya no sucede ahora, pero fue muy duro. Le respondí a la juez que, si yo era culpable de abandono, también ella porque estaba dejando a sus hijos por ejercer como juez y que, como autoridad en lo familiar, más bien debería velar porque las mujeres no tuvieran que enfrentar esos prejuicios”.

Como una evidencia del empuje femenino, dice que en Cadepia el 70% de los asociados son mujeres; sin embargo, el 80% de esos emprendimientos tienen al esposo o a un varón como representante legal y eso refleja la desconfianza en la eficiencia de una mujer al frente de un negocio.

La “garra” femenina

Emprender un negocio propio supone tener tres trabajos en uno porque las mujeres deben ocuparse, además, de la casa y del cuidado de los hijos, afirma Carola Mendivil, quien hace seis años inició NAHU Cosmética Artesanal; pero siente que son precisamente esas dificultades las que las hacen más aguerridas.

“La mujer tiene más garra para emprender, pero para un hombre es más fácil hacerlo porque no debe atender las exigencias de la vida doméstica”.

Carola Mendivil, propietaria de NAHU Cosmética Artesanal y fundadora de Mujeres Cactus.

Cuenta que antes de las restricciones por la pandemia del coronavirus podía dejar a su hijo en la guardería para trabajar, algo que ahora no puede hacer. Su negocio en cosmética personalizada exige el uso de químicos y su gabinete está en casa, por lo que para evitar riesgos debe trabajar de noche, mientras su hijo duerme, y acostarse de madrugada. Durante el día, las ocupaciones continúan.

En medio de la cuarentena, buscaba mercado para sus productos y tuvo la idea de crear un grupo en Facebook para ofrecerlos y también para conectar a otras mujeres que tengan negocios. El grupo, llamado Mujeres Cactus, creció tanto que se conformó una red colaborativa de miles de emprendedoras de casi todo el país.

Ahora, Mendivil se dedica tiempo completo a buscar oportunidades para sus miembros, como las dos ferias artesanales que se realizaron en Cochabamba, y gestionar otros eventos similares, además de apoyar a la Fundación Adelante Mujer, que trabaja con víctimas de violencia doméstica.

En su trabajo con Mujeres Cactus pudo observar que aún falta mucho apoyo a las mujeres cuando se trata de acceso a créditos porque no se toma en cuenta que trabajan en casa, lo que impide que cuenten con infraestructura y equipos.

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