Delivery: el aliado clave para la supervivencia de los comercios en Bolivia

Redacción|Agencia

Antes de la pandemia, el delivery era considerado un canal de ventas alternativo para el comercio, pero luego de las restricciones de horario y las prolongadas cuarentenas, este servicio se constituyó como la mejor – y en algunos casos única – alternativa para los negocios y la opción más segura desde el enfoque de bioseguridad para el ciudadano.

Delivery y reactivación económica

La Cámara Gastronómica de Santa Cruz reportó, en enero de este año, que el 51% de sus afiliados tuvo que cerrar al menos una sucursal. Por su parte, la Asociación de Empresarios de Restaurantes y afines de Cochabamba afirmó que el 30% de los restaurantes cerró luego de la cuarentena del 2020 y todos los que continúan funcionando tuvieron que retirar personal. En el caso de La Paz y El Alto, Fedepro ALBE LP reportó que 2.000 restaurantes cerraron definitivamente sus puertas, por lo que alrededor de 6.000 personas quedaron desempleadas en ambas urbes.

En una entrevista realizada hace un año, el presidente de la Cámara Gastronómica de Santa Cruz Fernando Medina dijo que la oportunidad de operar con delivery reactivó la economía del sector y es una “fuente generadora de trabajo”.

Frente a ese escenario, garantizar el funcionamiento de los negocios gastronómicos es prioritario. Desde la cuarentena de 2020, el crecimiento de la industria de delivery ha sido sostenido, agregando verticales para la reactivación de negocios como cafés, pastelerías, tiendas y especialmente pymes y pequeños negocios que, al igual que los restaurantes, ven en las apps de delivery la forma de llegar a nuevos clientes potenciales, la solución en temas logísticos y evitar la sobreexposición de sus empleados.

La aplicación de delivery PedidosYa cuenta actualmente con más de 5.000 comercios aliados que ven en la plataforma la única manera de mantenerse a flote. Son más de 2.000 repartidores que entregan pedidos en 12 ciudades de Bolivia. 

“En PedidosYa sabemos que tenemos un rol importante en la dinamización de la economía ahora más que nunca porque las actividades comerciales buscan recuperarse de la crisis. Miles de comercios, grandes y pequeños, en 15 países de Latinoamérica donde prestamos servicios, dependen de los pedidos que reciben todos los días a través de nuestra App. Nuestro propósito es consolidarnos en ese rol dinamizador respondiendo a las necesidades del consumidor boliviano y a los comercios que confían en nuestra tecnología como una manera de disminuir el impacto del COVID-19 en sus negocios”, manifestó Juan Pablo Velasco, manager director de PedidosYa.

Servicio esencial para manejar la crisis

Desde los primeros meses de confinamiento, el delivery ha sido la alternativa más segura para evitar ir a los comercios donde el riesgo de contagio por contacto con otras personas es mayor.

Estudios de la OMS, la FDA y la EFSA indicaron que el virus no se transmite a través de los alimentos y que el riesgo de contagiarse a través de un paquete es muy bajo.

En Bolivia, la industria del delivery desarrolló acciones para contribuir en el cuidado de los ciudadanos. Por ejemplo, PedidosYa incorporó una nueva funcionalidad de entregas sin contacto, para los pedidos con pago online. En ese sentido, según los datos de la empresa, por cada repartidor de delivery en la calle, 46 familias redujeron su exposición cada día y pudieron abastecerse desde casa, durante los primeros meses de confinamiento en 2020.

Piden opciones para los negocios

En Latinoamérica, destacan casos en países como Uruguay, Argentina y Paraguay donde las autoridades desarrollaron alianzas con aplicaciones delivery para reducir la exposición de personas en comercios y dar un respiro a los emprendedores. Sin embargo, esto continúa siendo un gran desafío en Bolivia.

De los 15 países en los que opera PedidosYa, en Latinoamérica, Bolivia ha sido el único país que ha tenido un paro total de sus operaciones en momentos de crisis. Por ejemplo, en julio del año pasado, PedidosYa evidenció que el país con mayor cantidad de comercios funcionando fue Uruguay, con el 93% de los locales que pudieron operar a puerta cerrada. Le siguieron Argentina con el 79% y Paraguay con el 77%. En el otro extremo, Bolivia fue el país con menos cantidad de comercios activos, con menos de la mitad funcionando en la plataforma, esto a consecuencia de las restricciones.

El impacto del COVID-19 en la salud pública y el bienestar económico ha resaltado aún más la importancia de trabajar en alianzas. Una de las lecciones más importantes que nos ha dejado la pandemia es que solo el trabajo coordinado de la ciudadanía y los sectores público – privado, puede ofrecer una salida sostenible a la crisis sanitaria y económica.

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