
Sandra Arias L. | Pulso Empresarial
Metales, residuos electrónicos, equipos de protección personal de dos tipos, carbón y tierra filtrante, agua, gomas, papel, cartón, tapas de plástico, botellas PET y sacos de yute están entre los 16 materiales que la planta de EMBOL Cochabamba utiliza en sus procesos y recicla, reutiliza o transforma al 100%, evitando enviar sus desechos al relleno sanitario.
Su producción con enfoque en la economía circular le ha permitido recibir la certificación internacional Cero Residuos de parte de Compañía Coca-Cola Latinoamérica, vigente de diciembre de 2022 a 2025.
Una muestra de la eficiencia en el uso de agua es que EMBOL logró reducir el ratio de consumo del líquido a 1,57 litros y “devuelve” dicha cantidad al recuperar el agua usada en sus procesos productivos y volver a utilizarla en actividades internas.
Es con esta agua reutilizada, por ejemplo, que se riegan las plantas que adornan una esquina del Ecopunto de EMBOL, el centro neurálgico donde convergen todos los residuos generados por las distintas áreas de la planta, explica el supervisor Denis Angulo, uno de los artífices del proyecto Cero Residuos.
El Ecopunto tiene jaulas para almacenar los materiales clasificados que después son entregados a las empresas recicladoras, aliados estratégicos de EMBOL. Pero no solo se recicla, también se reutiliza. En muchos casos, las empresas transforman los desechos en nueva materia prima y hasta incluyen soluciones altamente creativas como los muebles hechos de “madera plástica”.

También hay cámaras de compostaje para los residuos biodegradables generados por el comedor. Nada queda por fuera y ningún residuo sale de la planta.
Angulo comenta que la planta genera alrededor de 150 toneladas anuales de residuos y dentro de ese volumen había un porcentaje que no se estaba reciclando.
“Es fácil reciclar el papel, el plástico o el cartón, pero ¿qué hacemos, por ejemplo, con la goma? Entonces, el proyecto se enfocó en dar solución a esos aspectos que eran difíciles de gestionar y evitar que (esos materiales) fueran al relleno sanitario”, apunta.
Coca-Cola tiene la visión de que para 2030 todas sus empresas sean Cero Residuos. En 2022, EMBOL Cochabamba se involucró a fondo con el programa y se propuso no solo ponerlo en práctica, sino hacerlo antes del tiempo establecido.

Durante 3 meses, demostró a la Compañía Coca-Cola que puede mantener la circularidad en sus procesos. La certificación tiene vigencia por tres años y la empresa está convencida de que podrá renovarla porque inició un camino hacia la economía circular que ya no tiene regreso.
“Qué lindo que ahora, desde la casa, podemos dar el ejemplo, ¿no?”, comentaba Luis Lugones, gerente de Asuntos Públicos de EMBOL Cochabamba. Y es que la acción de la empresa por aportar al cuidado del medioambiente ha tenido un doble impacto porque el personal se ha sentido completamente identificado y ha extendido las buenas prácticas a su ámbito personal. Por ejemplo, Lugones cuenta que su familia separa sus desechos diferenciándolos en seis tipos diferentes.
La ruta para la certificación
La optimización del modelo de gestión de residuos se desarrolló en cinco etapas: Diagnóstico: se identificaron los principales tipos de residuos de la planta y algunos no necesariamente generados por sus actividades, como por ejemplo las bombillas que llegan dentro de los envases de Coca-Cola mini de vidrio.

Comunicación: implicó una importante inversión de recursos y esfuerzos para consolidar nuevos hábitos para una cultura ambiental responsable; pero no solo con personal interno, ya que se capacitó también a proveedores, contratistas, recicladores y clientes.
Implementación: se encontraron diferentes destinos para que los residuos se transformen en materia prima y se sellaron distintas alianzas estratégicas con acopiadores, empresas recicladoras e incluso albergues de mascotas como beneficiarios de los alimentos restantes del comedor. Se aportó, además, a la formalización y consolidación de nuevos modelos de negocio.
Monitoreo: constantemente se hizo seguimiento a la ejecución del plan y evaluación a los aliados, para la Mejora continua de los procesos. Se afinaron detalles y se demostró durante cinco meses consecutivos un 100% de reciclaje para garantizar el sostenimiento del proyecto, logrando la certificación de planta Cero Residuos.
